Aniversario Junta de Vigilancia del Río Copiapó y sus Afluentes
El 21 de octubre de 1996, mediante la resolución de la Dirección General de Aguas (DGA), se declara organizada e inscrita en el Registro de Comunidades de Aguas y Obras de Riego a la Junta de Vigilancia del Río Copiapó y sus Afluentes.Esa fecha marcó su nacimiento formal. Pero nuestra historia comenzó mucho antes.
Ya en tiempos de la Colonia, la Real Audiencia dictó disposiciones sobre las aguas del río Copiapó. En 1848 se fijó el rol de tomas del río. En 1850, los propios regantes firmaron en San Antonio un convenio para ordenar sus turnos de riego.
En 1875, la Ordenanza sobre Policía Fluvial y de Irrigación para el Valle de Copiapó dividió el río en nueve distritos con turnos de riego. También creó un cuerpo de celadores financiado por los mismos regantes. Distritos, turnos y celadores: una forma de organizar el agua que sigue viva hasta hoy.En la década de 1920, el país ordenó el registro de los derechos de agua y reconoció a las asociaciones de canalistas. En ese contexto, el 4 de julio de 1927 agricultores y propietarios del valle firmaron en Copiapó los estatutos de la Asociación de Canalistas del Río Copiapó y sus Afluentes. Eran chilenos e inmigrantes de Italia, Inglaterra, España y Argentina, unidos por una misma necesidad: el agua.
Se propusieron proteger los derechos de los canalistas, repartir el agua con equidad en tiempos de escasez y aumentar el caudal del río. Para lograrlo, emprendieron la construcción del tranque de Lautaro.Así nació el Embalse Lautaro, que hasta hoy es parte esencial de nuestra gestión. La Asociación contaba con un directorio con representantes de cada distrito y con un repartidor de aguas. El río estaba dividido en acciones, y cada octubre se reunía una junta general. Allí están las raíces de la Junta de Vigilancia que conocemos.
La constitución de 1996 no creó una institución desde cero. Dio forma jurídica a una tradición de trabajo colectivo que ya era parte de la identidad de Atacama.
Desde entonces, la Junta de Vigilancia tiene la misión de administrar, distribuir y controlar el uso de las aguas superficiales del río Copiapó y sus afluentes. Vela por su aprovechamiento eficiente y representa los intereses de sus usuarios. Esta historia la han construido dirigentes, colaboradores, celadores, regantes y comunidades de aguas. Con su esfuerzo han fortalecido, generación tras generación, la gestión hídrica de nuestra cuenca.
Han sido tiempos de desafíos, aprendizajes y transformaciones. La coordinación entre usuarios, el mejoramiento de la infraestructura de riego y la búsqueda de soluciones frente a la escasez hídrica han sido el centro de nuestra labor.
Cada gestión, cada proyecto y cada jornada en terreno son parte de una historia que se sigue escribiendo día a día, con la mirada puesta en el presente y en las futuras generaciones.Hoy, al cumplir 30 años como Junta de Vigilancia, reconocemos a quienes organizaron los primeros turnos y a los celadores que recorrieron el río. Reconocemos también a los canalistas que en 1927 se atrevieron a construir Lautaro, y a todas las personas que han hecho crecer nuestra institución.
Porque gestionar el agua es mucho más que distribuir un recurso. Es cuidar nuestra cuenca, apoyar la agricultura, fortalecer a nuestros regantes y contribuir al desarrollo de la región de Atacama.